jueves, 9 de mayo de 2013

[Relato LibrosVeo] "Mi propio destino"



"Mi propio destino"

La música resonaba con insistencia en mis oídos, tan relajante y placentera. Tal y como la recordaba. Hacía unos días que no me quedaba batería en el MP3 y no encontraba mi querido cargador. Suspiré al llegar a casa, hacía una temperatura demasiado elevada como para andar sin sueño por las veraniegas calles de mi ciudad. Pero casi prefería eso a entrar en mi casa. Era un antro de rutina, siempre lo mismo, rodeada de gente que no sabía apreciarme. Odiaba mi casa.

Tardé un poco en decidirme a entrar en casa, ya que apenas entrara mi madre me obligaría a quitarme mis cascos de música e irme a estudiar en silencio, así que me quedé sentada en el portal, mirando el sol pasando entre las delicadas hojas del fresno que crece en frente de mi casa. Miré extasiada el extraño momento en el que toda la naturaleza se paró por completo mientras en mis cascos sonaba la canción más mágica de mi repertorio. No sabía su procedencia, simplemente la encontré por Internet, sin título ni álbum. Según el vídeo, era la canción olvidada.

De pronto, el momento de simbiosis se rompió con una fuerte ráfaga de viento, que me obligó a cerrar los ojos de golpe, haciendo que perdiese el equilibrio y cayese del escalón de la entrada. Al abrirlos, noté por un momento una figura escondiéndose detrás del árbol, entre risas. Me asomé, pero la extraña figura me evitaba. Demasiado escurridiza, pensé.

-Te veo.

La voz de aquel ser era mística, aguda y cantarina como la de las hadas, pero con una potencia digna de un Dios... O un demonio. La encontré asomada detrás mía, mirándome con una sonrisa. Era solo una niña. No aparentaba más de cinco años, iba vestida con un simple vestido blanco, y llevaba una corona de flores en su largo y lacio cabello rubio, de puntas rosadas.

-¿Qué eres?

La niña me miró con una sonrisa más amplia, y se acercó a mí con solemnidad.

-Soy tu compañera, soy la criatura feérica que a todo ser humano se le asigna al nacer. Yo soy tú.

Me quedé impresionada con sus palabras, pero no le creí hasta que me dio la espalda por un momento. Su cabello dejaba entrever los restos de lo que un día fueron alas, ahora solo eran sus raíces, cortadas.

-Que no te extrañen mis alas, compañera - dijo con tristeza -. Yo dependo de ti. Las personas de esa casa te han cortado la libertad, te han tapado tu destino, acoplándote al suyo - me miró con sus mágicos ojos verdes -. Ven conmigo, recuperemos juntas nuestras alas.

Hipnotizada por sus palabras, le tomé la mano que ella me tendía. En ese momento, pude ver cómo sus alas se volvían a abrir, mostrando unas preciosas alas de mariposa, de tonos violetas y rosas, no tardaron en alzar el vuelo, pero yo no subí con ella. No hacía falta estar unidas, sonreí.

-A partir de ahora... Tendré mi propio destino.

Y lo hice. Sin que nadie de esa familia pudiese impedirlo, entré a mi casa, cogí una maleta y guardé mis escasas pertenencias, las pocas que me permitían tener. Guardé mi ropa favorita y salí de esa casa para siempre. Tenía poco dinero, y estaba sola. Pero quien nada arriesga, nada consigue. Empecé mi viaje bajando la carretera en mi bicicleta, gritando al viento que nada me podría detener.

Y ahora, aquí me tienes. No me ha ido nada mal, trabajos parciales y ayudas generosas me han permitido conseguirme ciertos lujos como un portátil y poco más. Pero a pesar de ser trotamundos, no soy infeliz. Tengo mi propia historia, tengo algo que hoy en día nadie se atreve a crear. Recuerda. Que nadie te ate nunca a algo que no quieres: Vive, sueña, sé lo que quieras ser, porque no te conformes con un "Yo simplemente lo veo en la televisión." ¡No!

Alcanza tus metas, y aunque fracases, levántate de nuevo. No renuncies a tu propio destino.



Pd: 671 palabras.

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